Beatriz Baeza

Ultraciclismo

1000 kilómetros en 62 horas, de las cuales, 27 sin dormir para hacer 540 kilómetros seguidos, sin apenas hacer paradas.

Siempre se dice que los ciclistas están hechos de una pasta especial, pues bien, si hablamos de ultraciclismo, el caso va más allá. No solo se trata de vencer a la fatiga producida por el esfuerzo encima de la bicicleta, sino también al sueño, a las heridas producidas por la fricción después de tantas horas dando pedales y, lo que es peor, a la razón de tu propia cabeza que te dice constantemente que te detengas.

El ultraciclismo es una modalidad de cicloturismo en la que se trata de hacer largas distancias de una manera autónoma y no competitiva. En este caso, el rival no es otro que uno mismo y el espíritu de este tipo de competiciones es el apoyo, la
ayuda y el intento de hacer un gran número de kilómetros en el menor tiempo. El ciclismo de larga distancia nace cuando un grupo de 12 valientes aficionados se proponen realizar en bicicleta el trayecto de 230 kilómetros que unía Roma con Nápoles entre la salida y puesta del sol del 12 de junio de 1897. Los medios de la época se hicieron eco de la hazaña calificándolos de Audax (audaces) y pronto muchos otros grupos de ciclistas intentaron emular la gesta con rutas de cada vez
mayor longitud. Todas las pruebas trascurren por carreteras abiertas al tráfico, de tal manera que los ciclistas deben de cumplir las normas de tráfico, además de ir provistos de luces y chalecos reflectantes cuando circulan por las noches.

Beatriz Baeza Pérez, madrileña de nacimiento, fuenlabreña desde hace ya muchos años, es una de esas personas que, cuando charlas con ella, expresa optimismo en cada una de sus frases. Te cuenta, como si de algo natural se tratara y con una gran sonrisa, su última participación en el II Campeonato de España de Ultraciclismo los días 1 y 2 de julio en el circuito Ricardo Tormo en Cheste (Valencia).

Te narra cómo a veces tienen que dormir junto a la carretera bajo la lluvia, tiritando de frío y escuchando los coches pasar, tumbados sobre una pequeña esterilla. O cómo tiene que llevar lo justo y no se puede cambiar ni de maillot hasta el avituallamiento, que probablemente sea al final del día.

Beatriz comienza en el mundo del ciclismo de larga distancia en 2013 con la participación en una brevet de 200 kilómetros en la localidad de Yepes. En la actualidad su palmarés es el siguiente: 10 brevets de 200 kilómetros, 6 de 300, 3 de
400, 2 de 600, 1 de 1000 kilómetros, 1 superbrevet de 1200 kilómetros, 4 super randonées y 1 Flecha Ibérica. Además, es subcampeona de España de Solo Femenino (julio 2017) y Campeona de España de Solo Femenino M-40 (julio 2017).
También es Campeona de España de la Asociación Española de Ultraciclismo. Pero su mayor triunfo no está en las competiciones y carreras, en hacer 1200 kilómetros en menos de 90 horas, sino en poder combinar los entrenamientos diarios, el poder estar diariamente encima de la bicicleta, con cuidar de su madre de 87 años y, además, trabajar en un comedor de un colegio de nuestra localidad. Incluso estuvo a punto de no poder asistir al último campeonato de España por ingreso de su madre
en el hospital.

Beatriz se sube por primera vez a la bicicleta para realizar una prueba de ultraciclismo ¡en 2013! Se aficiona porque ve a un alumno -entonces era monitora de gimnasio- que no montaba bien en bicicleta y montó para corregirle. Después de eso,
le pide a su cuñado un bicicleta de hierro antigua. Su primera prueba de 200 kilómetros la realiza con una bicicleta de montaña adaptándole las ruedas. Pasado un tiempo, le regalan una bicicleta de aluminio, que es con la que compite en la actualidad. Poco después pide ayuda a través de las redes sociales para entrenar, ya que tenía que salir sola. Aunque en los primeros momentos no obtiene respuesta, en la actualidad, sale con una “grupeta” bastante grande, la mayoría, hombres, según sus palabras.

Una de las pruebas en las que más sufrió fue la Paris-Brest- Paris de 2015. Es la prueba más importante en el ciclismo de larga distancia. Consiste en completar el recorrido de París a Brest, y volver a París (1200 kilómetros), en menos de 90 horas. Para participar es requisito indispensable haber completado en el mismo año una serie de brevets de 200, 300, 400, y 600 kilómetros. Se celebra cada cuatro años. La más reciente fue en agosto de 2015 con 5915 participantes, de los cuales, 4610
consiguieron finalizar. Entre ellos estuvieron 7 mujeres españolas, a las cuales, Beatriz quiso conocer personalmente durante la prueba, lo cual da idea del carácter extrovertido de la fuenlabreña que nos ocupa.

Durante el presente año, ya ha participado en tres brevets de 200 kilómetros, dos de 300 y en la Flecha Portuguesa, además del citado Campeonato de España de Ultraciclismo. Entre sus objetivos para los próximos meses está obtener el reconocimiento Randonneur 10.000. Se trata de la máxima distinción del cicloturismo de larga distancia. Se obtiene realizando, en un máximo de 6 años naturales, al menos dos series completas de brevets, una Paris-Brest- Paris, otra Super Brevet de 1200 kilómetros, una Flecha Nacional, una Super Randonnée y sumar más de 10.000 kilómetros. De obtenerlo, sería la segunda mujer española en realizarlo.

Como decíamos al comienzo, esto es estar hecho de otra pasta.